La Luna

junio 30, 2006

luna avion.jpg

La Luna está llena. Redonda. Brillante.
En el mismo abrigo estamos fondeados tres veleros. Ophélie, Kantreidi y Mistral.
Hemos cenado en Ophélie y nos hemos retirado cada uno a nuestro barco. No era ni muy tarde ni muy temprano cuando nos hemos ido remando en nuestro chinchorro. Habíamos hablado un rato, como cada atardecer, pero creo que hoy todos teíamos ganas de estar a solas.
Está tan bonita la luna esta noche…
Los tres barcos están quietos, descansando, recortándose en la palidez de la noche, en su isla desierta.
La playa brilla y se ven las siluetas de los matorrales y de los árboles de la isla. Las colinas se dibujan claras, inmóviles. De vez en cuando, muy de vez en cuando, se oye el ladrido o la tos de una foca.
Del barco de Pierre, no muy lejos del mío, me llegan limpiamente los sonidos suaves de su flauta. Yo no veo a Pierre. Debe estar sentado, solo, en el puente. Vestido con su viejo short y su vieja camisa, debe de estar soplando, con los ojos cerrados, por la caña de su flauta.
Toca, Pierre, sigue tocando. Que lo haces bien. No te retires tan pronto, que se está muy bien aquí, con esos sonidos que tú lanzas a la noche y con esa luna tan grande, tan grande, tan grande…

Será ya de madrugada. Lo digo porque mi luna ha recorrido ya más de medio cielo. Me iba a acostar, y no sé por qué, al entrar en la cabina, he puesto la radio. ¿Será que no quiero dormir todavía? Porque la verdad es que no creo que tenga hoy la necesidad de saber lo que ocurre hoy entre los hombres. En esta isla desierta, con sus iguanas, sus chumberas y su luna, me siento bien y no tengo añoranzas de lo que pasa en otros lugares del planeta.
Hablan de la Luna. Una radio repite la noticia. Lo hace dando gritos excitados, peor que un charlatán de feria. Me cuesta entender, me resisto a creer lo que está diciendo.
“Apolo” ha llegado a la Luna. Por primera vez en la historia, el hombre llega a su satélite. Y por si esto fuera poco, filma sus evoluciones por allá y las transmite en directo a las televisiones de la tierra.
Apago. No puedo comprender. Mejor hubiera hecho de no ponerla… esa radio maldita.
Salgo de la oscuridad de mi cabina y miro a esa Luna, que ya no es la misma de antes… la mía… la que yo he mirado toda esta noche hasta la madrugada… No es esa, no. Algo me duele. Quiero llorar…
¿Que te han hecho, Luna? ¿Por qué?

Silencio. Silencio. Soledad. Y luna grande, blanca, femenina. Tristeza.

Visto en La Cosmovisión de un Surfer

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