Paraísos

mayo 6, 2006

Paraíso 1º

Afuera llueve. Un sillón de cuero de orejeras y una copa de bourbon junto a la chimenea. Acabo de estar cortando

leña y me miro una pequeña ampolla que me ha salido en la mano. Me gusta esa ampolla y me gusta ese silencio de

gotas y madera que chirría. Está oscureciendo pero aun no he encendido ninguna luz, únicamente el fuego, que

convierte en sombras chinas todos los objetos de la habitación. Tendré unos 60 años. Mi cabaña está lejos de

cualquier cosa y sé que ni yo ni nadie puede cruzar las montañas que me separan de todo. Lejos el dolor que no sea

definitivo, lejos las chucherias, el dinero, las palabras amables y los insultos, los coches, el trabajo no

necesario, lejos los anuncios, el sexo, los suspiros, los vagabundos, todo, todo, lo que sobra. Mi cabaña está llena

de los libros que he leído y tengo el infinito para releerlos. Y ya no interpreto los recuerdos. Los tengo todos en

mi cabeza pero ni duelen ni acarician, los cojo amablemente y puedo estar horas charlando con ellos sin miedo a que

me ataquen (todo el mundo sabe que los recuerdos son como los Pit Bull, se pueden volver locos y matar a su dueño).

Puedo correr desnudo sin que nadie me juzgue, puedo meter mi polla en el agujero de un árbol, puedo derramar mi

semen por la tierra sin que crezcan temores, puedo volverme loco y seguir cuerdo, puedo ladrar a la luna, puedo

hacer todo lo que quiera, lo que siempre el hombre ha podido hacer. Incluso puedo volver a morirme, de un modo

definitivo, en el momento que me canse. Y puedo escribir para mi mismo.

Paraíso 2º

Soy joven. Vivo en un palacio inmenso y en él están alojados los escritores y artistas a los que he admirado, los

amigos que he tenido, todo aquel al que he considerado inteligente, las mujeres que he amado. Un sequito de criados

perfectos cumple hasta el más pequeño de nuestros deseos. Por la noche nos reunimos a cenar en el gran salón y luego

estamos bebiendo, drogándonos y charlando hasta que caemos desmallados de sueño y satisfacción. Escribimos entre

todos una revista semanal que mandamos mediante las musas, que salen cargadas cada domingo de resaca, a todos los

artistas que siguen vivos en este lado del mundo para que las hagan suyas y las muestren a la humanidad.

Paraiso 3º

Tengo de nuevo la edad que tengo ahora. Y ella sigue viva. Todos vosotros también.

Tenemos toda la vida por delante y estamos decididos a cometer los mismos errores dos veces.

Ver el texto original

of course Now I see.jpg

imagen obra de dvs

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