Desertar

Octubre 15, 2006

Por las noches, sus alaridos se hacen insoportables. Su dolor, lo más auténtico que ha habido en esa cama en los últimos quince años, lo padecemos tanto como él. Desvaría. Cada tres horas, cuando se le pasa el efecto de los calmantes y, antes de que al enfermero que le vela le de tiempo a ponerle unos nuevos, alcanza unos segundos de lucidez y, por costumbre, blasfema. Yo miro a mi compañero conteniendo, con mucho esfuerzo, la risa. Es difícil: hemos llegado a la conclusión de que esta semana estamos aprendiendo a decir “¡Hostia puta!” y “¡Me cago en Dios!” en polaco.

gmj

Yo estuve aquí

Octubre 15, 2006

[...] Los que escriben en esas paredes (hay que decirlo todo, enganchar los mensajes de amor con chicles no es lo más romántico ni apropiado que yo haya oído…pero bueno…) lo hacen con una intención de pasar a la posteridad, dejar su huella y formar parte (ni que sea de una manera simbólica) de esa historia de amor que tanto idolatran. Entonces, los mensajes del móvil o los e-mails no creo que sean la alternativa! La era de la informática está muy bien para muchas cosas… pero para el romanticismo no!

Mirada inocente

“Un joven inquieto e inteligente cuyas ideas y aspiraciones no son aceptables en su pueblo, pueden ser de lo más normal en otro sitio. Encuentra ese lugar, y vete.”
“Es prácticamente imposible distinguir entre las dos posibilidades.”

Bertrand Russell

Meditar sobre dos pensamientos geniales (complementarios además):

“A menudo pienso en la cantidad de buey que haría falta para hacer un caldo con el lago de Ginebra.”. Pierre Dac, L’os à moelle

“Los elefantes generalmente se dibujan más pequeños que su tamaño natural, pero una pulga siempre es más grande.”. Jonathan Swift, Pensée sur divers sujets.

Georges Perec, Espèces d’espaces