Arcadi Espada
Octubre 22, 2006
Un chiste puede convertirse en una instancia muy dramática. Durante unas milésimas de segundo se constata que el chiste ha acabado. No hay nada más. Se agotan las milésimas. Eso era todo. Se han agotado. Y ahí está siempre la cara del gracioso convertida en un muñón.
Noviembre 1, 2006 a las 12:27 am
Desgraciadamente esto me pasa mas de lo q me gustaría.
Un saludo