Poder
Octubre 21, 2006
Desde aquel día dejamos de ser amigos, la realidad no encajaba con su realidad transmitida a través de la lente que se había ido construyendo. A partir de entonces abrigo la sospecha de que la diferencia entre una persona normal y un idiota es la fama. Pero no me atrevo a asegurarlo categóricamente porque conozco infinidad de idiotas completamente desconocidos para el gran público. A mí, sin ir más lejos, no me conoce nadie.